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SOÑAR

Soñar, encontrarme dormida y sentirme navegar. Me tropiezo, caigo  y despierto mecida en el tiempo de tan largo caminar. Es difícil ver entre telarañas. Es difícil respirar sin aire. Casi como extraño mundo en el que nado para llegar cansada a mi lugar. No dije nada para no ofender ….creo… que para no molestar. Dime a que boya sujeto mi alma para no sentirme varada. Largo el horizonte quiebra montes y agachada tras la estaca que atraviesa la tierra, lugar que no entiende de razas. Me tropiezo, caigo y despierto asomada a la ventana de tan extraño despertar.  No se de horas, ni días, ni noches.

QUE NOS QUEDA

Extraña y lejana te contemplo te recuerdo como tierra llana  y llena de sueños pero te veo, como un perro rabioso y huelo, la madera seca que te envuelve lentamente. Referéndum al pueblo para sentirse pueblo. que callado se sienta y no manifiesta el derecho a sentir miedo. Sentirse vulnerable no es perder la memoria de tus ancestros. La valentía es ser el semejante. Reclamar la vida va unido al sentido del universo es un deber a llevar como estandarte Tu bandera. Luz y sangre. Luz.  Identidad de los pueblos que un día fueron uno. De culturas sagradas que engendraron tu tierra llena de historias ya olvidadas. Sangre.  Orgullo de los que se consideran más que otro que rebajan la canallada como si no fuera nada. Transformando tu tierra fértil en algo inhóspito mostrando el despojo que queda de ella.

LA LOCURA QUE ME CIEGA

Como seria morir sin despedirme de ti, alejada de la ventana del tintineo de las hojas de la luz que deprende las plumas de tus alas y del aire que mueve la estancia. Como seria vivir sin saber de ti, despertar en tu almohada rodeada de la nada. Desesperada,  por oír el aliento de cada mañana que dormida me acaricia la cara. La locura que me ciega por no entender del día que atentaron contra la integridad de mi alma. Despreciada y despojada.  Vacía y abandonada  del cuerpo que un día me dijeron que era mío. No reniego ni desprecio  mi hipocresía, del anonimato en que me escondo al leer entrelineas, de los artículos que rompen mi mente cada hora, de las  dudas que me encuentran atrapada. Y el bosque que se mece mientras yo me rompo. Desconsolada y llena de rabia  que a dentelladas secas y calientes hago camino entre  flores y difuntos. No quiero el recuerdo de tu memoria. No quiero el olvido de tu día a día. No quiero que desaparezcas de mi vida.  ...